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Pipí aficionado asiático

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Eso es lo que se desprende de Si lo hubiera sabido Lindgren trazó un personaje para el que la fuerza física de los otros no suponía una amenaza. Su superpoder le permitía levantar cualquier objeto o ser vivo. El personaje ha sido adaptado para la televisión, con una serie que en los setenta llevó a Pippi a la fama planetaria.

La cuestión de género es el otro asunto medular. Sin darse cuenta, Pippi arroja sensatez a cuestiones que los adultos complican sucesivamente. A la pelirroja no se le ocurre pensar que eso de ser niña sea algo tan distinto que ser niño. La que sufrió la hija de su autora. La enfermedad mantuvo a Karin —de siete años— varios días en cama. Así surgió el nombre de Pippi por primera vez. Su convalecencia se convirtió en el momento idóneo para transcribir las historias que había ido contando a Karin.

Se trataba del mejor regalo de cumpleaños para una hija que estaba a punto de cumplir 10 años. Justo la edad con la que Pippi comienza sus locas aventuras. Hoy día lideran el planeta en innovación, igualdad económica, de oportunidades o de género , sostenibilidad medioambiental, ayuda al desarrollo y casi cualquier otro indicador de calidad de vida.

Los partidos socialdemócratas desempeñaron un papel decisivo, pero su éxito no se basó en proponer un modelo alternativo al capitalismo o en reconectar con los ideales verdaderos de la izquierda. Por el contrario, aceptaron lo bueno que tiene el capitalismo la idea de que el desarrollo económico viene de abajo y no de arriba, como diría Roosevelt, otro gran héroe de esa época, en y, en lugar de ahondar en las raíces ideológicas socialistas, se fueron por las ramas de la tercera vía antes de que ese concepto se hubiera inventado.

Los partidos socialdemócratas aceptaron sin tapujos lo bueno que tiene el capitalismo. La suya fue una traición en toda la regla a una izquierda que pedía la muerte del sistema capitalista. Pero con todos los aficionados gritando con el pulgar hacia abajo, el gladiador rechazó cortar la cabeza. Esta valentía tuvo sus efectos positivos a medio plazo. Basta comparar la exitosa tercera vía de los socialdemócratas suecos en el periodo de entreguerras con las visiones estridentes de la lucha de clases por las que optaron sus correligionarios alemanes del SPD como hace Sheri Berman en The Social Democratic Moment, o españoles del PSOE como hacemos Bo Rothstein y servidor en la revista Comparative Political Studies, Cada país en la Gran Depresión —como hoy en la Gran Recesión— vivía sometido a unos condicionantes muy particulares.

Pero resulta obvio que hubo —como hay hoy día— posibilidad de optar por estrategias socialdemócratas distintas. Unas estrategias con impactos sociales brutalmente diferentes.

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SECRETARIO EFECTIVO

Su superpoder le permitía levantar cualquier objeto o ser vivo. Lindgren trazó un personaje para el que la fuerza física de los otros no suponía una amenaza. Los tres candidatos a liderar el PSOE no ofrecen de momento muchas esperanzas de cambio. A la pelirroja no se le ocurre pensar que eso de ser niña sea algo tan distinto que ser niño. Erase una vez un rincón de Europa con una larga tradición de guerras sangrientas.

Su superpoder le permitía levantar cualquier objeto o ser vivo. El personaje ha sido adaptado para la televisión, con una serie que en los setenta llevó a Pippi a la fama planetaria. La cuestión de género es el otro asunto medular. Sin darse cuenta, Pippi arroja sensatez a cuestiones que los adultos complican sucesivamente.

A la pelirroja no se le ocurre pensar que eso de ser niña sea algo tan distinto que ser niño. La que sufrió la hija de su autora. La enfermedad mantuvo a Karin —de siete años— varios días en cama. Así surgió el nombre de Pippi por primera vez. Su convalecencia se convirtió en el momento idóneo para transcribir las historias que había ido contando a Karin. Se trataba del mejor regalo de cumpleaños para una hija que estaba a punto de cumplir 10 años. Justo la edad con la que Pippi comienza sus locas aventuras.

Madrid 3 ENE - Ampliar foto Inger Nilsson, que dio vida a Pippi Calzaslargas en la serie de televisión de Los partidos socialdemócratas desempeñaron un papel decisivo, pero su éxito no se basó en proponer un modelo alternativo al capitalismo o en reconectar con los ideales verdaderos de la izquierda.

Por el contrario, aceptaron lo bueno que tiene el capitalismo la idea de que el desarrollo económico viene de abajo y no de arriba, como diría Roosevelt, otro gran héroe de esa época, en y, en lugar de ahondar en las raíces ideológicas socialistas, se fueron por las ramas de la tercera vía antes de que ese concepto se hubiera inventado. Los partidos socialdemócratas aceptaron sin tapujos lo bueno que tiene el capitalismo.

La suya fue una traición en toda la regla a una izquierda que pedía la muerte del sistema capitalista. Pero con todos los aficionados gritando con el pulgar hacia abajo, el gladiador rechazó cortar la cabeza. Esta valentía tuvo sus efectos positivos a medio plazo. Basta comparar la exitosa tercera vía de los socialdemócratas suecos en el periodo de entreguerras con las visiones estridentes de la lucha de clases por las que optaron sus correligionarios alemanes del SPD como hace Sheri Berman en The Social Democratic Moment, o españoles del PSOE como hacemos Bo Rothstein y servidor en la revista Comparative Political Studies, Cada país en la Gran Depresión —como hoy en la Gran Recesión— vivía sometido a unos condicionantes muy particulares.

Pero resulta obvio que hubo —como hay hoy día— posibilidad de optar por estrategias socialdemócratas distintas. Unas estrategias con impactos sociales brutalmente diferentes. A lo largo de estas décadas, los socialdemócratas suecos no siempre han elegido bien, lo que desmonta el mito de la infalibilidad de los nórdicos.

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